La Gula

Debo decir la verdad. Hablar sobre el cuidado del cuerpo es algo que todavía logra incomodarme un poco. Porque aún quedan restos de religiosidad en mí, que muchas veces me separan de un pensamiento integral.

Si bien entiendo y se muy bien que Dios nos necesita aprobados de manera integral, estas son barreras que todos, de algún modo, debemos romper.

Creo que hablar de sexualidad fue uno de los temas tabú de hace un par de décadas atrás. Hoy considero que estamos rompiendo algunas barreras que nos impedían hablar del cuerpo. Será porque se ha mal interpretado el tema, creyendo que buscábamos la perfección corporal, no lo se. Lo único que se, es que Dios nos entregó un cuerpo que debe ser administrado y que mediante esta administración, podemos hallar salud.

La salud, es aquel bienestar que todos gozamos, pero también puede terminar siendo un problema si no aprendemos a honrar a Dios con nuestro cuerpo.

En otras oportunidades, he hablado mucho sobre aquella irreprensibilidad que debemos tener en nuestro ser integral (espíritu, alma y cuerpo). Esta es la manera en que Dios está santificando a una generación. Y así como somos disciplinados para hallar la perfección para nuestro espíritu y alma, también debemos disciplinarnos para hallar santidad en nuestro cuerpo.

Lo que voy a abordar hoy, es un tema que directamente no se toca de manera punzante. Se merodea, pero no se lo señala, ni mucho menos se utiliza para un título, ya que si lo utilizaríamos, puedo provocar, espanto o risas.

Señoras y señores, he aquí el tema de hoy: LA GULA.

La gula no es un pecado que normalmente sea señalado, pero no por esto deja de ser uno de los tantos frutos de una vida en pecado. Normalmente solo vemos como “pecado grave» cuando alguien fornica, miente, engaña, adultera… o en su defecto, cuando alguien se embriaga, fuma o se droga.

Pero al igual que estos pecados que dañan el cuerpo, como la borrachera y la drogadicción, también encontramos el abuso de la comida, la gula o la glotonería.

Lucas 21:34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez (excesos, atracar, intoxicar) y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Romanos 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías (dejar suelto, desenfreno) y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia

Clinicamente La Gula Es Una Sobreingesta Compulsiva Y Es Un Trastorno Alimenticio.

La persona experimenta ataques repentinos de glotonería en los que come excesivamente alimentos con alto contenido calórico y que suelen estar “prohibidos” para una dieta saludable.

Estudiando un poco sobre este asunto, encontré a muchos profesionales. Ellos son claros al hablar de las razones que llevan a una persona a comer de mas. Traté de reunirla en tres puntos principales.

Tres razones por la que alguien come de más:

  1. Emociones no controladas.
  2. Malos hábitos por falta de disciplina.
  3. Resignado a tener sobrepeso.

Esto llama poderosamente la atención, ya que nosotros somos los que decimos que en Cristo, nuestra alma se sujeta al espíritu. Y una de las primeras razones de una sobreingesta, son las emociones sin control.

No soy psicólogo, ni nutricionista, ni mucho menos soy un medico… pero podemos decir que muchas personas comen demás, por tener un alma sin gobierno.

Estas personas cuando comen excesivamente, provocan disminución de la ansiedad, el estado de ánimo mejora, pero a su vez también reconocen que el patrón alimenticio no es correcto y se siente culpable por la falta de control.

Glotonería: Ansia y falta de medida en el comer.

Sinónimos: Gula, voracidad, hambronería, tragonería, ansia.

Antónimos: templanza, inapetencia, desgana.

Estas palabras de alguna manera despiertan en mí algunas alertas: ansiedad, desenfreno, descontrol y por otra parte la palabra templanza.

Claramente la templanza es parte del fruto del espíritu mencionado por Pablo a los gálatas (gálatas 5:22).

También podemos mencionar muchos textos que nos habla de la ansiedad. Elegiré uno:

1 Pedro 5:6-7 RV60 6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Humildad es haber aprendido a canalizar nuestra ansiedad. El orgullo es querer controlar la ansiedad.

Muchas veces creemos que podemos cuidar de nosotros mismos, pero pasa el tiempo y nos damos cuenta que todavía queremos auto-controlarnos.

El no saber canalizar la ansiedad, es clara evidencia de un alma que todavía no encontró a su verdadero Señor.

Las personas que se drogan, se emborrachan, son personas que tienen un desorden en sus emociones; al igual que aquellos que no pueden disciplinar la ingesta de alimentos.

El comer en exceso trae GRAVES PROBLEMAS al cuerpo, al igual que el alcohol, el tabaco, y otras drogas.

Hace un tiempo leía una nota que decía:

Los apetitos físicos son una analogía de nuestra habilidad para controlarnos a nosotros mismos. Si somos incapaces de controlar nuestros hábitos alimenticios, probablemente también somos incapaces de controlar otros hábitos como los de la mente (lascivia, avaricia, ira), e incapaces de guardar nuestra boca del chisme o del conflicto.

No debemos permitir que nuestros apetitos nos controlen, sino más bien debemos ejercer control sobre nuestros apetitos. (ver Deuteronomio 21:20, Proverbios 23:2; 2 Pedro 1:5-7, 2 Timoteo 3:1-9, y 2 Corintios 10:5). 

2 Corintios 10: 3-5 RV60 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Una persona sujeta al espíritu, es una persona que aprende a decir que “no” a cualquier exceso. Esto es lo que señala Pablo a los gálatas hablándoles de “control propio” (Gálatas 5:22).

Tolerar los malos hábitos y la falta de disciplina en nuestra alimentación, es lo que cada día se está cobrando mas vidas. Y muchas veces lo peor no es la muerte, sino los trastornos y enfermedades que afectan a una familia entera, esclavizándolos a un modo de vida, en donde en vez de vivir para el propósito eterno, terminan viviendo sus días para tratar de remediar hoy, lo que ayer no se supo controlar ni disciplinar.

Debo decirles que personalmente todos los días lucho con esto… está en mi genética el aumentar fácilmente de peso. Pero con la misma fe que reprendemos demonios y anunciamos el evangelio, me he propuesto vencer la obesidad, cuidar mi salud y someterme a disciplina.

Todo comienza con una determinación.

Job 22:28 RV60 Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá luz.

Lo primero: es un querer. El deseo te conduce a una decisión. Puedo asegurarte que este deseo, es el deseo de Dios para tu vida, porque él desea santificarte de manera integral (1 Tesalonicenses 5:23).

Lo segundo: permanecer firme en lo que haz decidido. Procura que “tu si sea si y tu no sea no” (Santiago 5:12).

Lo tercero: las tinieblas no tendrán lugar en ti, por causa de la luz que resplandecerá.

Mis amados, no pretendo golpear, ni mucho menos ser violento. Aunque reconozco que el tema de por sí ya lo es. Solo deseo que juntos caminemos en la perfección y disciplina integral.

Pidamos la asistencia del Espíritu Santo, y manifestémosle el deseo que tenemos de alcanzar salud integral.

Así como apartamos tiempo y recursos para disciplinarnos en el espíritu, les invito a que bajo una buena administración del tiempo y de los recursos, comencemos a disciplinarnos para alcanzar una buena salud.

Deseo cerrar con aquellas palabras de Dios a Ananías en referencia a Saulo de Tarso:

Hechos 9:15-16 RV60 15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16  porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Somos simples instrumentos. Instrumentos llamados a padecer por Su Nombre. Nuestra responsabilidad es que siempre presentemos el instrumento aprobado y en condiciones.

Dios le cambio a Saulo todo, menos el cuerpo. Dios puede hacernos nuevo, pero de nosotros es la responsabilidad de presentar siempre nuestro cuerpo como un sacrificio vivo, para que sea útil y productivo hasta la edad que Dios determinó que este se mantenga en pie.

Nunca permitas que tu vientre se vuelva «un dios».

Filipenses 3:19 “el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.”

Nunca hemos pensado que el vientre podría convertirse en «un dios». Pongamos cuidado y atención. Nuestro cuerpo solo servirá para el Propósito Eterno de Nuestro Padre celestial. Nuestro cuerpo será utilizado para hacer visible al Dios invisible, que habita en nosotros y ejerce gobierno y control desde nuestro interior.

Espero haya bendecido tu vida estas líneas. Si fue así, te pido que compartas este link.

Paz.

2 comentarios

  1. Buenas tardes/noche, la verdad un gusto leer este segmento , es de gran aporte y utilidad para nuestras vidas, como ir caminando y mejorando en diferentes áreas. gracias por impartir este conocimiento, Dios siga bendiciendo grandemente familia!. Saludos desde Moreno!

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