Ocio, Disciplina y Rutina

Como les había prometido, hoy les hablaré un poco sobre el ocio, la disciplina y la rutina.

A menudo observo a las personas, y veo como la frase “no tengo tiempo” se vuelve la excusa perfecta para librarse del compromiso que deben asumir para un cambio de vida. De esta manera se quitan de encima la responsabilidad de la administración del tiempo.

Dios nos creó como seres integrales, por lo tanto atender de manera ordenada y adecuada nuestro espíritu, alma y cuerpo, debe ser una tarea que tarde o temprano debemos enfrentar y solucionar. Para esto será necesaria la asistencia del Espíritu Santo, quien nos ayudará a ser fieles administradores de todas las cosas, y entre ellas, fieles administradores del tiempo. Se que no es una tarea fácil, pero tampoco es difícil.

Cuando todo comenzó en mi vida, Dios me llevó a ver que estaba durmiendo demasiado y a veces no dormía demasiado, pero desperdiciaba el tiempo a la noche (después de la cena), y eso me conducía a acostarme tarde, dando como resultado, un sueño extendido, sin la posibilidad de madrugar para moverme (caminar o correr). Al descubrir esto, decidí ir a la cama antes de lo habitual. Ahora si podía madrugar… así comenzó todo.

Claro está que uno no siempre puede realizar actividades todos los días y al mismo horario. Para esto debes tener una agenda y ordenar tu semana, y de esta manera ir armando una rutina.

Hoy en día:

Hoy en día mis días están bastante ordenados. Hubo cambios, y vaya si los hubo. Pero mis mañanas son sagradas. Me gusta escribir y pasar tiempo a solas. De todos modos encontré (en acuerdo con mi esposa) que el mediodía debería ser ocupado con el tiempo de ocio y de actividad física. Debo reconocer que muchas veces la agenda sufre cambios, pero cuando esos imprevisto terminan, todo vuelve a la normalidad. Muchas veces reviso mi agenda y veo los compromisos y los horarios y acostumbro a modificar la agenda con una semana de anticipación, para que no me encuentre desordenado y así descontrolarme.

Todo en la vida es importante, porque puedes estar super bendecido, lleno de provisiones espirituales para dispensar, y aun así, no tener un cuerpo sano que te acompañe adecuadamente en dicha dispensación. Dios desea verte prospero integralmente, por esta causa te santifica.

La santificación, es aquel proceso que Dios utiliza para perfeccionarte y volverte irreprensible.

Volverse irreprensible, es que nadie tenga nada que decirte, es volverse como un “palo enjabonado”, que nadie pueda agarrarse de ti.

Esta es una de las razones por la cual Dios nos hace participar de su santidad.

1 Tesalonicenses 5:23 RV60 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando Dios santifica, lo hace de modo completo… es decir “Dios te santifica hasta la perfección”.

Sabemos muy bien que todo comienza desde nuestro interior. Dios comienza con la regeneración de nuestro espíritu. Allí nos volvemos uno con el espíritu de Dios. Por esta razón nuestra alma comienza a experimentar salvación y nuestro cuerpo disfruta de dicha salvación.

Debemos saber que nuestro cuerpo es el instrumento que evidenciará aquella salvación que crece desde nuestro interior.

Hemos hecho mucho énfasis en la vida interna, que en alguna ocasión, hemos llegado a descuidar el envase que la contiene. Dios nos quiere llevar a un entendimiento claro del cuidado de nuestra salud.

Es en esta área, que muchas veces no nos dejamos disciplinar y en el peor de los casos nos “auto-disciplinamos» (a nuestra forma) sin someternos al cuidado de una autoridad (profesionales).

El mundo esta lleno de noticias, posteos en Facebook, consejos de un amigo, pero nadie quiere ir al médico y honrar esa autoridad. Porque es mejor y mas fácil leer un articulo y probar suerte, que colocar mi vida en las manos de personas que tienen la autoridad para dicha perfección.

Ninguno de nosotros sería capaz de vivir sin honrar a las autoridades espirituales que Dios colocó… la pregunta es ¿porqué no hacemos esto con las autoridades que nos ayudarán a encontrar salud en nuestro cuerpo?

La respuesta es porque en nosotros muchas veces (aunque no lo queramos reconocer) hay mucha INDISCIPLINA.

La indisciplina se caracteriza por las excusas que siempre ponemos frente a situaciones corporales que vivimos; (trabajo mucho, no tengo tiempo, prefiero servir a Dios, etc.)

Proverbios 15:32 NTV Si rechazas la disciplina, solo te harás daño a ti mismo, pero si escuchas la corrección, crecerás en entendimiento.

Disciplina es trabajar en la perfección de una vocación.

Tienes que saber que Dios te hizo perfectamente saludable. Dios te llenó de salud y te diseñó para vivir en el peso adecuado. Que no lo vivas es porque:

  • No lo ves.
  • No lo crees.
  • Necesitas someterte a disciplina.

Nadie Puede Entrar En Una Disciplina Que Es Ajena A Su Vocación. 

Vivir sin sobrepeso y estar saludable, no es ajeno a ti. ¡Dios te diseñó lleno de salud!

¡Fuiste creado en completa salud!

Cuando comencé a correr, mi entrenador me dijo algo: “¿Sabías que sos delgado? solo que hay una capa de grasa que te cubre e impide que te veas tal cual sos…”

Cuando me dijo esto, dije para mí mismo: “es verdad”. Fue entonces que empecé el viaje, para encontrarme con aquella persona que Dios había diseñado. Un July completamente sano.

Para encontrarme con aquella salud proporcionada por Dios, tuve que abrazar una vida de disciplina y equilibrio (cosa que me faltaba y mucho). Me di cuenta que tener momento para el ocio era absolutamente bueno y sano, pero como no tenía mucho tiempo, cambié el mirar películas (estar sentado en el sillón), por colocarme las zapatillas y salir a correr. ¡Claro que había tiempo! Solo tuve que “negociar”. Decidí hacer un cambio.

El cambio que hice fue cambiar mi OCIO por un NEGOCIO.

¿Cómo es esto? es muy sencillo.

La palabra OCIO indica tiempo libre, actividad sin recompensa. Claro estaba que sentarme en el sillón a mirar una peli no me daría ninguna recompensa. Es entonces que cambie mi ocio por el negocio.

La palabra NEGOCIO significa «negarse al ocio», es decir, negarme a realizar algo que no me da recompensa. Inmediatamente cambie el tiempo libre. Antes solo me sentaba y no tenía ganancias, ahora me pongo las zapatillas y gano salud en cada minuto de actividad física.

Con esto no estoy diciendo que mirar películas es malo. Solo te ayudo, porque tal vez piensas que no tienes tiempo y consumes horas en la play station, en las redes sociales «chismoseando» jeje, o enganchado en series televisivas.

¡Si el tiempo no es suficiente, procura que el tiempo libre te genere recompensa!

Todo negocio requiere disciplina y rutina.

La Disciplina Es Una Actividad De Tiempo Completo.

La disciplina es el resultado de tres factores:

1. Organización. (debemos encontrar un lugar para todo).

2. Limpieza. (eliminar cosas, aquellas que ya no sirven).

Se puede ser muy organizado y poco limpio; o muy limpio y poco organizado. La limpieza y la organización son diferentes. Limpieza es sencillamente eliminar. Organizar es saber poner cada cosa en su lugar. 

3. Puntualidad. Debemos ser puntuales en lo que decimos. “que nuestro si sea si, que nuestro no sea no…”

Estos tres componente nos llevarán a la disciplina.

Ordenar… buscar el lugar para todo. El mayordomo no puede decir “no me alcanza el tiempo” ¡no! porque el tiempo siempre le alcanzará a aquella persona que se volvió ordenada, administradora y disciplinada… y sobre todo porque aprendió a:

Limpiar… sacar de sus días y de tu agenda, aquellas cosas que son un impedimento para realizar de manera perfecta esa vocación.

Cuando eres disciplinado en un deporte, la limpieza es de vital importancia, porque comienzan a sacarte cosas que retrasan y/o arruinan la vocación: comidas, vestimenta, excesos, etc.

Puntualidad… aprender a ser puntuales. Esto es dar siempre al blanco, estar fuera de una zona de error y pecado.

No solo es tener talento, sino poder abrazar la disciplina que nos llevara al éxito.

Tenemos tantas riquezas de Dios en nosotros, que no solo necesitan ser administradas, sino dispensadas. Pero tengo que saber que no puedo ser un dispensador de su Gracia si no tengo amor.

El amor esta íntimamente ligado a la disciplina.

El problema radica en que no hemos aprendido a amar correctamente, es decir, no amamos como Dios desea que amemos.

En otras palabras; amamos desordenadamente.

Muchas veces oímos incoherencias como por ejemplo: “amamos a las personas, amamos el mundo…” (y algunas otras),  pero algunos de ellos que dicen amar, no aprendieron a amarse a si mismo (y para nada juzgo las intenciones y los deseos).

Pero observemos con detalle lo que Jesús expresa:

Mateo 22: 37-40 RV60 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38  Éste es el primero y grande mandamiento. 39  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Tres personas que deben ser amadas según Jesús:

  • El Señor tu Dios.
  • Tu prójimo.
  • Usted mismo.

Ahora vea el orden con el que Jesús lo expresa:

Sin lugar a dudas que amar al “Señor nuestro Dios” es lo primero que destaca. Innegociable. Pero inmediatamente, en segundo lugar, parece mencionar a nuestro prójimo. Pero no es así: porque tu prójimo será amado, en la medida que hayas aprendido amarte a ti mismo.

Cuando el amor de Dios se revela al hombre, el hombre comienza inmediatamente a amar todo lo que Dios ama: 

Dios ama al hombre y desde el hombre expresa Su amor al mundo.

Así es el evangelio. Dios no nos entregó un evangelio para que muera en nosotros, sino que inicia desde nosotros y se manifiesta y expresa al mundo. ¡Así es el AMOR!

Amamos la salvación de Dios en nosotros, en nuestra alma, amamos la integridad, amamos aquella verdad que portamos en lo íntimo, para que un mundo entero mañana pueda disfrutar aquello que primero se consolidó en nuestro interior. 

Amarnos a nosotros mismos, no es egoísta ni carnal. Es sencillamente respetar el orden que Dios estableció. Porque si no puedo amarme a mí mismo, es imposible expresar el amor de Dios a mi prójimo.

Muchos queremos levantarnos y ser “los buenos samaritanos” del siglo XXI, pero no estamos dispuestos a amar lo que Dios nos entregó. Y lo primero que debemos cuidar, respetar y amar es nuestra salud, nuestro cuerpo.

Dios ama al mundo y utiliza a la Iglesia para expresarse y manifestarse en el.

¿Cómo podemos expresar a Dios si nuestro cuerpo no nos acompaña?

¿Cómo podremos amar a las personas si no hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos?

El cuidado de nuestro cuerpo, se vuelve de vital importancia en personas que hoy en día, se reconocen como piedras vivas de esta hermosa Casa Espiritual: La Iglesia.

Ser Casa de Dios es ya no conducirme como YO QUIERO, sino como DIOS QUIERE.

1 Timoteo 3:14-16 RV60  14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,  15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte (economía) en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.  16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad (expresión y manifestación de Cristo): Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria. 

Ser casa de Dios implica “un tipo” de conducción.

No puedo conducirme según mis leyes, según mis conceptos e ideas. Conducirme en Su casa implica sujetarme a la ley de la casa, en donde no hay lugar para «mis leyes”.

Ser parte de la casa de Dios es ejercer el misterio de la piedad, que es la expresión y manifestación de Cristo.

Este es el consejo que vemos dar a Pablo, a su hijo Timoteo: “ejercítate para la piedad…”

Esto no es otra cosa que someterme a una disciplina y entrenamiento para la manifestación y expresión de Cristo…

1 Timoteo 4:7-8 RV60 7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 8  porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

Siempre digo que hay dos palabras que amo en la biblia: “PERO” y “PARA”.

Aquí encontramos dos “PARA”: “Para Poco” & “Para Mucho”.

El desafío es empezar con el “PARA POCO”, porque si en lo poco no soy fiel, en lo mucho nunca podré estar.

En ningún momento indica el NO HACER ejercicio físico. Sin mas bien dice que “para poco aprovecha”. ¿Porqué es de poco provecho? Porque cuando haces ejercicio, el único beneficiado eres tu mismo. En cambio, entrenarte en la piedad, aprovecha para todo, porque ahora el beneficiado no eres tu, sino el mundo que te rodea.

Ser piadosos, es haber sido graduado de aquello que para poco aprovecha.

Si no puedes ser fiel en lo poco, ¿Cómo crees que serás fiel en lo mucho?

Si la expresión y manifestación de Cristo crece en ti, esta expresión será de provecho para muchos hogares y personas en el mundo entero.

Deseo cerrar aquí, y decirte que no estas lejos de ordenar tu vida. Todo comienza con una decisión a la vez. Procura cada día someterte a disciplina, orden y sujeción. La disciplina te volverá profesional en todos tus movimientos. Y por sobre todas las cosas, te conducirá a disfrutar y manifestar el amor de Dios al mundo entero.

Continuaremos…

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