Bajo El Cuidado Correcto

Es Dios quien desea aumentar Su gracia en nosotros. La biblia nos presenta la oportunidad que todos tenemos en Cristo, y esta oportunidad es crecer en Su gracia. Quien no crece en la gracia, cae definitivamente de ella.

No encontramos en las escrituras, otras opciones tocante a la gracia. Caemos o crecemos en ella. 

  • Caemos de la Gracia.
  • Crecemos en la Gracia.

Gálatas 5:4 RV60 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

2 Pedro 3:18 RV60 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Esto nos hace comprender que la gracia que Dios nos ha dado, puede seguir sobreabundando en nosotros. Esta gracia que hemos recibido y se revela en nosotros, tiene el destino de crecer, multiplicarse y dispensarse.

Es el mismo apóstol Pedro quien en versos anteriores declara: “Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.”

Claramente necesitamos entender, que el principio para que Su gracia abunde en nosotros, y como fin pueda ser repartida a los demás, es la humildad.

La humildad siempre se la relacionó con “pobreza”, con aquel que es “tímido”, con aquel que “No habla”, con “sencillez”, y muchas otras maneras de relacionarla.

Pero ¿qué es humildad según las escrituras?

Humildad es aprender a colocar la ansiedad en el lugar correcto.

La vida en Cristo, no trata de ausentar la ansiedad, sino de aprender a colocarla en el lugar correcto.

Dios claramente desea recordarnos que él siempre será el único consolador, el único que podrá cuidar de nosotros.

Isaías 51:12 RV60 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?

Parece ser, que muchas veces, vivimos una vida en donde hemos perdido de vista quien es nuestro consolador, y quien es nuestro creador.

El temor y el terror, son la evidencia mas clara que hemos dejado de confiar en Dios.

Muchas veces sabemos que nuestras fuerzas ya no alcanzan y nuestros recursos son limitados, pero aun así, seguimos intentando confiar en nuestra frágil humanidad, en lugar de confiar en la Gracia de Dios que ha sido impartida en nosotros. 

Nuestra primer conclusión es que: nuestros temores revelan orgullo.

¿Cuál es la solución? La solución esta en cambiar la confianza en nosotros mismos, por la confianza en Dios.

Todo lo que Dios pide es que descansemos y confiemos en su gracia. Pero el hombre toma la decisión de apoyarse en si mismo, siguiendo en una vida de autonomía, confiando en sus frágiles argumentos y pobres recursos, en vez de afirmarse en la gracia de Dios.

La ansiedad demuestra el orgullo del hombre.

1 Pedro 5:6-7 RV60 6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Observemos como Pedro expone claramente:

“Humíllense bajo la poderosa mano de Dios… echando toda nuestra ansiedad en él…”

Significa que humillarse es aprender a echar toda mi ansiedad en él.

Es como decir: 

“come educadamente, masticando con la boca cerrada…”

“conduce cuidadosamente, manteniendo la vista en el camino…”

“humíllense, echando todo tus miedos en el Señor…”

Una de las formas de humillarnos es: aprender a echar toda nuestra ansiedad en el Señor.

Lo que significa que uno de los obstáculos para echar tu ansiedad en Dios, es el orgullo. La preocupación indebida es una forma de orgullo. 

Ahora ¿Porqué echar toda nuestra ansiedad sobre el Señor es lo opuesto al orgullo? Porque al orgullo no le gusta admitir que tiene ansiedad, o que no podemos cuidar de nosotros mismos. De lo contrario el orgullo debería aceptar que hay alguien mas fuerte y mas sabio.

El orgullo es una forma de incredulidad, porque no le gusta confiar en Dios ni en Su gracia.

Por otro lado, la fe acepta la confianza en Dios, como único consuelo y única fuerza. El orgullo, jamás aceptará a Dios como fuerza suficiente para resolver toda situación.

Hay una única forma de eliminar el orgullo, y es reconocer la ansiedad que hoy gobierna nuestra vida y colocar nuestra esperanza en la Gracia de Dios.

Creo que tenemos mucha información de la gracia, pero no la hemos conocido aun.

Estamos “atascados” de información, pero hambrientos de conocimiento. 

Dios desea que no solo sepas que existe su gracia, sino que la conozcas. Yo puedo saber que existen las manzanas y tener una información precisa de ellas, pero conocerlas (Ginosko) cambiará todo en mí.

La biblia nos habla de conocer a Cristo, quien es la gracia de Dios. Este conocer es el verbo griego “ginosko”, que nos habla de un conocimiento experimental, no de un conocimiento de información.

 Todos sabemos que Dios “cuida de nosotros”, pero todavía no lo hemos podido disfrutar ni experimentar. Porque vivimos cargados con temores y miedos.

El miedo es la evidencia de alguien que sigue confiando en si mismo, que confía en todas sus posibilidades, pero que dejó de confiar en el cuidado de Dios. Por lo tanto esta generación se conduce en su propia ley, basada en sus propios recursos y posibilidades, dejando a un costado la palabra de Dios y sus riquezas.

Dios siempre te conducirá a una temporada en donde los miedos y los temores serán expuestos, para que Su Gracia se vuelva una experiencia en ti. Todas las circunstancias que nos toca atravesar es para que conozcamos Su gracia. Nuestro deber es rendirnos y humillarnos ante él, quitando la confianza de todo aquello que pertenece a nosotros (no digo que desechemos lo que tenemos, sino solo la confianza en nosotros).

El orgullo es algo que quizás puede estar disfrazado de piedad o amabilidad, pero el orgullo es aquello que te lleva a querer manejar tu mismo la ansiedad y las circunstancias. Con esto no digo que no seas diligente, pero si te digo que debes aprender a descansar en Dios. 

Dios le dijo a Pablo: “bástate mi gracia, mi poder se perfecciona en la debilidad…”

¿Qué es lo que tenemos para los momentos de flaqueza y debilidad? ¡Su gracia!

Aprender a depender de la Gracia de Dios, es clave para dispensar a Cristo. Porque las situaciones que iremos a enfrentar siempre requerirán de la Gracia de Dios, no de mi capacidad, ni de mi propio cuidado.

¿Cuál es el problema? Nosotros cuidamos de nosotros. Y dejamos a Dios a un lado, negando su cuidado de nosotros.

Cuando hablo le dice a Timoteo: “cuídate de ti mismo…” lo que quiere decir es: “eres lo único que puede frenar la gracia de Dios”.

El problema inicia cuando yo quiero cuidarme a mí mismo, ignorando el cuidado de Dios sobre mi vida.

1 Timoteo 4:16 RV60 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

Cuidarme, es dejar que Dios cuide y no que yo me cuide a mí mismo… luego debo poner atención a cada instrucción que Dios me da, para que la salvación sea real en mí y en los demás.

¿Cómo se que soy yo el que me cuido y no Dios? Porque las decisiones que tomo, están aferradas a una necesidad personal, y no a una necesidad corporativa.

Esto fue lo que nos regaló la cruz, y es lo que cada día nos regala la cruz: el no vivir para nosotros mismos.

2 Corintios 5:15 RV60 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Quien fue traspasado por la cruz, ¡dejó de vivir para si mismo!

Ahora vive, decide y trabaja por aquel que murió y resucito por su vida. 

No podemos ignorar, mas bien recordar, que la cruz es aquello que vivimos y experimentamos cotidianamente… esto significa que Dios siempre te ayudará a no vivir para ti.

Para dicha tarea, Dios te colocó autoridades.

Tito 3:1 RV60  Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.

Sujeción y obediencia a la autoridad, siempre dará como resultado un corazón dispuesto a Su voluntad, no a la mía. 

Pero miren que características puede alcanzar una persona que vive para sí:

Tito 3: 2-3 RV60  2 Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3  Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Por esta razón, mas adelante en el verso 10 y 11, Pablo da la orden de desechar a los que no aceptan el cuidado de Dios…

Tito 3:10-11 RV60 10  Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, 11  sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

El orgullo es aquello que comienza con el auto-manejo de la ansiedad, pero finaliza en el cuidado personal de uno mismo, desestimando a Dios y a las autoridades.

Coloca tu vida bajo el cuidado correcto y deja que la Gracia del Señor abunde en ti. De esta manera, serás un fiel instrumento de dispensación.

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