La Mirada Que Define La Vida (parte 1)

En este mensaje reflexionamos profundamente sobre el poder de la luz de Cristo en nuestro interior y la importancia de dónde y cómo dirigimos nuestra mirada. La Escritura nos recuerda que la senda del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto, y que el lucero de la mañana puede nacer en nuestros corazones cuando atendemos con reverencia a la Palabra viva. A lo largo de esta enseñanza se nos confronta con uno de los peligros más silenciosos de nuestra generación: un cristianismo nominal, externo, cultural o tradicional, que conoce la Biblia pero no vive la vida que ella comunica. Se hace un llamado claro a abandonar un cristianismo de apariencia y a permitir que la semilla gloriosa del evangelio brote y se desarrolle verdaderamente en nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo

Mantente conectado
Últimas noticias
Participa del avance del evangelio
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7