Ser padres no es solo una etapa más de la vida. Es un diseño eterno. Es una asignación divina. Es un llamado que comienza antes de corregir, antes de enseñar y antes de formar a nuestros hijos. Somos nosotros, los papis, los que primeramente debemos responder a la voz de Dios. No fuimos llamados primero a una función, sino a una salida: Salir de la autosuficiencia, Salir del sistema, Salir de la vieja identidad. Porque sin transformación, toda función se convierte en actuación.