“La Tragedia De Una Iglesia Activa, Pero Espiritualmente Muerta”.
Vivimos en tiempos donde la actividad suele confundirse con vida espiritual. Iglesias con agendas llenas, ministerios en movimiento y buena reputación… pero sin la vida que solo Cristo puede dar.
En este mensaje, recorremos la carta de Jesucristo a la iglesia en Sardis (Apocalipsis 3:1–6), una iglesia respetada y conocida, pero diagnosticada por el Señor con palabras estremecedoras: “Tienes nombre de que vives, y estás muerto.”
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7