En medio de una cultura cristiana fría y perdida en sus propias actividades, Dios nos recuerda que sin amor nada somos. Tomamos el mensaje a la Iglesia de Éfeso y comprobamos juntos el querer de Dios para nuestros días.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7