Un evangelio SIN PRESENCIA (parte 2)

En esta enseñanza meditamos en Cantar de los Cantares 2:8–15: El Amado viene, llama, declara que la estación ha cambiado. La presencia no falta. La voz no se ha apagado. El problema está en la respuesta. Las “zorras pequeñas” —esas concesiones sutiles, descuidos tolerados y hábitos aparentemente inofensivos— arruinan la viña. No son pecados escandalosos, sino detalles que enfrían el amor y dañan el fruto. El corazón, que pertenece a Dios, comienza a producir algo parecido al fruto verdadero… pero no es el fruto que Él espera.

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Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7