Tener acceso a la mayordomía divina, es tener el gran honor y privilegio de administrar todo lo que Dios nos ha dado. Dios nos ha dado un espíritu, alma y cuerpo. La biblia dice que este ser integral, debe ser hallado irreprensible.
Esto significa, que ser mayordomos, es saber que nada nos falta, pero sí debo saber, que todo debe ser administrado.
La vida que el hombre vive, tiene absolutamente todo que ver con la administración de vida que lleva y el tipo de conducción que lo gobierna.
Tener acceso a la mayordomía divina, es vivir bajo la influencia de una mentalidad correcta.
Cuando hablamos de una mente correcta, hablamos de que ya no somos dueño de nada, pero sí administradores de todo aquello que por gracia nos ha sido concedido.
No somos dueños de nuestra vida y de nada de lo que en ella podamos tener.
Por ejemplo:
- El espíritu del hombre siempre es afectado por el espíritu de Dios, o por el espíritu del mundo.
- El alma del hombre es totalmente influenciada por el espíritu que nos gobierna y/o por la carne. (cuando somos gobernados por el espíritu del mundo, este vuelve primordial los 5 sentidos del cuerpo para evaluar las situaciones externas).
- El cuerpo, es el fiel reflejo de todo lo que nos gobierna y somete por dentro.
Los niveles de administración aumentan en una generación que supo administrar lo poco que un día recibió de parte del Señor.
“En lo poco hemos sido fiel…” esto significa que nunca necesitamos tener abundancia para ser excelentes administradores, y hoy Dios nos esta entregando naciones para administrar, negocios, propiedades, etc.
Tengamos el cuidado de no perder la conciencia de “administrador” que como hijos de Dios debemos tener en esta tierra.
El creer que somos dueños de algo será el principio del fracaso, pero creer que todo lo que tenemos no es nuestro, sino que es de Dios, entonces esto nos promocionará al principio del éxito.
En el mundo en el que vivimos las personas se creen exitosas por el hecho de que se apropian de algo y se terminan creyendo dueños de algo.
¿Quieres ser exitoso? no te creas dueño de nada. Mas bien crece como administrador y siervo fiel de todo lo que Dios hoy colocó en tus manos.
En el reino de Dios, nunca somos dueños, sino administradores. Para tener mas no necesitamos ser dueños, sino que debemos volvernos precisos en la administración.
El siervo exacto y fiel es el que prospera. La prosperidad no esta librada a un “golpe de suerte”, sino que la correcta administración desata multiplicación.
Muchas veces hemos errado cuando pensamos que prosperidad tiene que ver con dinero, economía y finanzas. Cuando pensamos esto caemos en un grave error.
La prosperidad, es un avance integral. Prospero no es aquel que logra avanzar en “un área de su vida”, sino aquel que logra avanzar de manera integral. Por lo tanto al hablar de prosperidad, hablamos de aquella gracia que hace avanzar todas las áreas de nuestra vida y no solo las finanzas, aunque están incluidas.
Prosperidad no es algo que el hombre deba buscar, sino algo que el hombre puede o no provocar con su administración de vida.
Hoy observamos como numerosos individuos buscan ansiosamente la prosperidad en juegos, o en algún tipo de “ofrenda mágica” en donde “le doy $100 a Dios y él me da $1000”.
El Evangelio es prosperidad, no es “magia” para nuestros bolsillos. Quiero decir que el evangelio vino a resolver un asunto de vida (integral) y no asuntos locales del hombre.
La prosperidad no viene por arte de magia, ni por una oración, ni por un pacto que yo pueda hacer; la prosperidad es el resultado de una correcta administración.
Tener poco no es malo. Solo es malo cuando siempre me quedo con lo poco. En las escrituras podemos encontrar ejemplos, que siempre que los hijos de Dios supieron que hacer con lo que Dios le había dado, prosperaron! El problema radica cuando no sabemos que hacer con aquello que nos fue confiado.
Cuando lo que tenemos no tiene ningún propósito, mas que beneficiarme a mí solo, esto será lo que me llevará a la pobreza.
¿Que es pobreza? es tener recursos sin propósito.
Yo se que muchos pueden pensar que no son pobres, por el simple hecho de que tienen un buen empleo, un honrado salario, no revuelven la basura, ni mendigan propina, pero la peor pobreza es aquella que esta disfrazada y maquillada con recursos.
Esto que hablo me recuerda a un texto bíblico:
Apocalipsis 3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Claramente lo que observamos aquí, es la Iglesia creyéndose rica y sin necesidad. Pero la confrontación del espíritu fue muy dura: “eres desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo…”
Dios hablando a una Iglesia que había perdido propósito. Una generación que pierde propósito, es una generación que acaba de introducirse a la pobreza, a la miseria y a la desventura.
Proverbios 11:24 Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.
La pobreza viene cuando desconocemos el destino de aquello que tenemos en nuestras manos.
Pobre según el mundo: es aquel que no tiene nada.
Pobre según Dios: es aquel que puede tener, pero que aún no conoce el destino de aquello que tiene en sus manos.
Cuando desconocemos el destino de aquello que fue confiado en nuestras manos, nos convertimos en pobres.
“RETENER MAS DE LO QUE ES JUSTO…” Es retener sin propósito! (sin entendimiento del propósito eterno de Dios).
La pobreza es un asunto de mala administración y de falta de entendimiento con aquello que poseemos.
Muchos de los que hoy están leyendo estas lineas, son personas que lo han dado todo en pos del propósito eterno!
El avance integral, es decir la prosperidad, se desata en personas que supieron canalizar lo que recibieron, en el lugar y propósito correcto.
El administrador siempre esta sumergido en las profundidades de Dios. Por lo tanto no desconoce el propósito de Dios y Su voluntad. Esto lo lleva a una vida de prosperidad absoluta. Porque siempre esta conociendo el destino de aquello que le fue confiado.
Te dejo para estudiar San Juan 6: 1-15. El muchacho de esta historia era un fiel administrador, porque lo que tenía en sus manos no murió en él, sino en las manos correctas, desatando así multiplicación y saciando el hambre de una multitud.
Paz!






