La Integridad En Medio De Una Cultura Tan Compleja

En medio de un "mix" de culturas tan complejas, La Iglesia jamás negocia la integridad; es decir, aquella verdad en lo íntimo que la gobierna para expresar a Cristo.

La tierra siempre estuvo afectada por diversas culturas, que de alguna manera, procuraron imponer sus reglas y formas. Sin embargo nosotros, quienes habitamos en Cristo Jesús, no somos de aquellos que se acomodan fácilmente a las figuras y moldes que este sistema propone. Podríamos decir que somos una generación inalterable e impermeable frente a la abundante hostilidad.

Somos Hijos de Dios, intachables y puros, que viven en medio de una generación torcida y depravada, en la cual brillamos como estrellas en el firmamento (Paráfrasis Filipenses 2:15). Somos esos hijos que nunca serán quebrantados por este sistema, por la sencilla razón de que vivimos todos nuestros días quebrantados y rendidos al corazón de nuestro Padre Dios, convirtiéndonos así, en jóvenes altamente vulnerables a Su Voz.

Vivir como Hijos de Dios, es vivir amando lo que Dios ama. ¿Qué ama Dios? Él ama la verdad en lo íntimo.

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Salmo 51:6 RV60

Las apariencias siempre fueron patrones del sistema del mundo. Llevar adelante una “vida maquillada” no es una innovación. Hoy esas apariencias se ven reflejadas en las redes sociales, la utilización de fotos, videos, filtros, historias (la vida en 15 segundos), etc. Sin embargo nuestra labor esta en seguir amando lo que Dios ama.

Amar lo que Dios ama nos llevará a enfocarnos en lo que somos y no en lo que hacemos. Es decir, ponemos nuestro enfoque en aquello para lo cual fuimos predestinados desde la eternidad, que es ser conformados a la imagen del Hijo de Dios (Romanos 8:29), y no en aquellas cosas que son efímeras y pasajeras.

Vivir en integridad, es vivir saturados de la verdad. La verdad jamás será un concepto, sino que es una persona: Jesucristo.

Ser verdaderos no es solo hablar verdades, aunque lo incluye, sino que por sobre todas las cosas tiene que ver con el fluir intrínseco de la verdad, es decir, el fluir de Jesucristo mismo desde nuestro interior hacia quienes nos rodean. (Juan 7:38)

Somos verdaderos no por lo que decimos, sino por quienes somos. Al leer el salmos que escribe David, observamos que él se da cuenta que aunque vivía en pecado, nunca dejo de funcionar como rey. ¿Que quiero decir? Que en la ausencia de verdad, nuestras funciones no cambiarán, pero lo que si cambiará es nuestra esencia y efectividad como adorador.

Ustedes podrán recordar la declaración de Jesús frente a la Samaritana al decir: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” (Juan 4:23)

El íntegro, es aquel que aprendió a guardar verdad en lo íntimo, convirtiéndose así en un verdadero adorador. El verdadero adorador no es el que levanta las manos los días domingos y ofrece algo a Dios. El verdadero adorador es aquel que continuamente esta ofreciéndole a Dios lo que él desea recibir; es decir, damos según el deseo de Dios y no según nuestros deseos.

La integridad te saca del lugar en donde tu eliges lo que quieres ofrecer a Dios, y te coloca en la posición de verdadera adoración, en donde cotidianamente estas ofreciendo lo que él pide.

Entonces ¿Porqué ser íntegros en una cultura tan compleja? Porque en todas nuestras acciones Dios debe ser visto.

Debemos definirnos si lo que vamos a realizar, es para que nosotros seamos visto, o para que él sea visto.

Dime tus deseos y te diré para quien vives.

El integro es aquel que está dispuesto a desgastarse por amor a las personas, dejando en sus huellas la visibilidad de Dios.

Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

2 Corintios 12:15 RV60

Sin verdad en lo íntimo es imposible vivir gastando y desgastándonos por el bien del otro. Y como si esto fuera poco, amando mas, aunque el precio sea: ser amado menos.

Vuelve al Real amor. Vuelve a amar lo que Dios ama.

2 comentarios

  1. Bendito sea Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo por la vida de hombres que viven dándolo todo por esta salvación.
    Saludos y muchas gracias por la palabra dispensada, trae aumento en la luz.

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