Nuestro enfoque en esta TERCERA PARTE:
EL MANOSEO, LA DEFORMACIÓN Y LA MALA ADMINISTRACIÓN QUE DESATA LA IDOLATRÍA.
Oseas 2:7-9 NVI «Con ardor perseguirá a sus amantes, y al no encontrarlos dirá: “Prefiero volver con mi primer esposo, porque antes me iba mejor que ahora”. Ella no ha querido reconocer que soy yo quien le da el grano, el vino nuevo y el aceite. Yo le he multiplicado la plata y el oro, ¿y qué hizo con ellos? ¡Falsos dioses! »Por eso, llegado el momento le quitaré mi trigo y mi vino nuevo. La dejaré sin la lana y el lino que le di para cubrir su desnudez.«
Seré puntual con esto:
- Dios sabía el amor que tenía su pueblo a sus amantes. Los buscaría, los seguiría y agotaría todo por tenerlos, pero en su fracaso, decidiría volver a Dios.
-Así viven muchas personas, haciendo esfuerzos desmedidos para auto complacerse y satisfacer a los ídolos del corazón, ya sean rebeliones, pensamientos, posturas, ideas, filosofías de vida, etc.
– Muchas veces Dios termina siendo el amor de mi vida por fracasar con otros amores. Terminamos regresando a él por lo que él hace, y no por quien es él. Sin embargo no nos damos cuenta todo lo que él puso delante de nuestra vida. No reconocemos que todo lo que estamos recibiendo viene de él y vuelve a él. - Israel no reconoció lo que de Dios venía. Todo el alimento y las riquezas venían de Dios, sin embargo ellos la ofrecían a Baal —formaron falsos dioses con la provisión de Dios—.
– Tengamos cuidado de no convertir en “dioses” lo que hemos recibido por Gracia.
– El pecado de Israel no solo era perseguir sus dioses, sino que al no poder alcanzarlos, utilizaba lo que de Dios venía para beneficio personal. Los recursos de Dios, se formaban en elementos que utilizaban para adorar a sus ídolos.
– ¿Que estamos haciendo con el alimento que de él viene? Algunos alimentan la soberbia, la indiferencia, la arrogancia, el deseo de merecimiento (Acán creyó que después de haber trabajado mucho merecía algo personal).
– La sana doctrina y el buen alimento está entre nosotros y delante de nosotros. Comemos de Su palabra no adulterada, sin embargo necesitamos ver lo que estamos construyendo con ella y cual es nuestra administración con lo que de él recibimos.
– La salud depende no solo de recibir bien, sino de administrar bien lo que recibimos; porque lo que se administra bien, tiene muchas posibilidades de conducirnos a una buena gestión.
– Todo viene de él y todo vuelve a él… Romanos 11:36 RV60 “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas…”
– La pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Cómo vuelven las cosas a él? Pueden volver porque fuimos fieles y productivos o porque se nos fue quitado por negligencia.
– Siempre habrá dos tipos de generaciones, los que son fieles o los que son negligentes con aquello que Dios les confió. - “ Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino…”– Nunca podemos hacer nuestro lo que es de él. Las palabras que de él estamos recibiendo son de él, y volverán a él. La palabra que recibimos es un invitación a participar de su propósito, y colaborar en la gestión eterna.
– Lo que recibimos puede convertirse en “un dios” o en fruto delicioso que de placer al Padre.
La salud de la Iglesia no radica solo en recibir la comida correcta, sino en que esa comida se vuelva un fruto que de placer a Dios.
Quizás oímos por placer, porque estamos de acuerdo, pero no estamos dispuestos a morir en la gestión de la palabra.
No solo debemos saber dónde edificamos, sino también cómo edificamos.
En la parábolas de los dos constructores, se hace énfasis en el lugar donde se edifica, y no está mal, pero nadie pone el foco en los materiales que se utilizan. Los dos utilizaron elementos adecuados. Los constructores supieron acopiar bien, pero la gestión de uno de ellos fue la que le dio salud e inmunidad a la casa.
La gestión no solo radica en saber “dónde”, sino “cómo”. Porque muchas veces en Cristo y con Su palabra construimos según nuestros diseños. Por esta razón Dios nos envía apóstoles, para que esta gracia pueda chequear que la construcción sea conforme el diseño original.
La salud depende:
- – De lo que recibimos.
- – De lo que guardamos y atesoramos.
- – De lo que gestionamos con aquello que hemos recibido.
- – Y del diseño que respetamos en la gestión.
¿Somos la fiel imagen de Dios, mediante la formación de Cristo en nosotros? o ¿somos la fiel imagen de los ídolos que nosotros vamos construyendo y/o formando con aquello que de Dios viene?
Continuaremos con este pensamiento… en breve publicaremos la «parte 4».
P.D: no olvides que esta es la tercera parte; puedes leer las anteriores ingresando al perfil «pensamientos».






