Al Final, Dios preguntará por el fruto

¿Qué buscará Dios al final de nuestro caminar? ¿Nuestra historia religiosa, nuestro conocimiento bíblico, nuestras actividades o nuestro fruto? En este mensaje reflexionamos sobre una verdad que atraviesa toda la Escritura: la Palabra de Dios siempre produce fruto cuando encuentra un corazón dispuesto a recibirla. A través de las advertencias de Juan el Bautista y el testimonio de la iglesia de Tesalónica, observamos el contraste entre una fe sostenida por apariencias y una vida verdaderamente transformada por el poder del Evangelio. La fe que obra, el amor que sirve, la esperanza que permanece, la perseverancia en medio de la tribulación y la conversión genuina de los ídolos al Dios vivo son algunas de las evidencias visibles de una vida donde Cristo gobierna.

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Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7