La Obediencie No Grita, Pero Deja Legado (Parte 2)
Cuando el amor no es perfeccionado, la obediencia se convierte en una ilusión, y la fe en un maquillaje espiritual. Sin la perfección del amor, perdemos la visión espiritual, el conocimiento profundo de Dios y la comunión que solo se alcanza en la comunidad de los santos.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7