La Obediencia No Grita, Pero Deja Legado (Parte 1)
En este mensaje observaremos juntos el poder silencioso de la obediencia, la cual no necesita alardear ni buscar reconocimiento humano. Contrasta con el ruido vacío de la religión y las apariencias superficiales. Aunque silenciosa, la obediencia deja un legado perdurable. Transforma vidas, sostiene generaciones y perdura en el tiempo, porque proviene de una vida guiada por el Espíritu Santo.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7