Lo que marca la DIFERENCIA en un creyente ES LO QUE VE y no lo que sabe. Lo que nos hace diferentes no es lo que tenemos materialmente, ni tampoco el haber conocido una vida moralmente extraordinaria. Lo que nos hace diferentes es la fe del hijo de Dios, una fe capaz de permitirnos ver todos los “por que” y los “para que”. Una fe capaz de hacernos avanzar en medio de nubarrones oscuros y hostiles. Una fe capaz de hacernos caminar como mirando al invisible. Una fe capaz de trasladar una montaña y echarla al mar. Una fe capaz de hacernos caminar sobre lo humanamente imposible.






