Bautizados En Cristo (3) | “El altar: donde todo termina y todo comienza”
En este mensaje profundizamos en una de las verdades más determinantes del Evangelio: el bautismo no como un acto externo, sino como la aceptación de nuestra muerte en Cristo.
A la luz de Romanos 6, entendemos que no fuimos llamados a mejorar nuestra vida, sino a llegar a su fin. Hemos sido sepultados juntamente con Él para muerte, a fin de que así como Cristo resucitó, nosotros también andemos en vida nueva. No es una vida corregida… es una vida completamente distinta, cuyo origen está en Él.
El altar, entonces, no es un lugar de perfeccionamiento, sino de rendición. Allí no traemos algo para ser mejorado, sino todo para ser terminado. Y es desde esa muerte aceptada que se abre el camino a una vida verdadera.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7