Hace unos días vengo rumeando algunas palabras junto a nuestra comundiad en Bragado (Argentina). Juntos estamos observando: el poder de la palabra, su rescate y su operación en nosotros. Deseo con todo mi corazón que en las proximas lineas, encuentres una perspectiva que complete el entendimiento que usted seguramente tendrá tocante a este asunto. No pretendo dar nada «nuevo», sino sumar a lo que el Espíritu Santo esta edificando en su vida.
Para comenzar, leamos juntos esta historia:
Lucas 19:2-10 RV60 “ Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Esta historia se desarrolla en Jericó, una ciudad muy importante y estratégica en la ruta comercial entre Jerusalén y transjordania. Una tierra de oportunidades para crecer económica y comercialmente, lo que tambien hace que sea una ciudad oportuna para la corrupción en el comercio y en los impuestos. Al ser una ciudad que ofrecía una parada obligada para los peregrinos que iban hacia Jerusalén, eso la convertía en un caos en el transito que generaban los comerciantes y los recaudadores de impuestos.
Los recaudadores de impuestos Eran judíos que trabajaban para Roma cobrando tributos. Se enriquecían cobrando mas de lo establecido (práctica muy común). Eran vistos como traidores al pueblo y pecadores públicos (Mateo 18:17 los pone al nivel de gentiles y pecadores). La tradición rabínica los consideraba impuros; no podían servir como testigos y eran marginados de la vida religiosa.
Zaqueo, su nombre en hebreo significa “puro, inocente, justo”, ironía frente a su vida corrupta. Era “jefe de publicanos” (Lucas 19:2), es decir, supervisaba a otros cobradores. Rico, pero rechazado y despreciado socialmente. Se podría decir que era rico en bienes pero pobre en dignidad y aceptación.
Fue así que este hombre se sube a un árbol sicomoro (árbol muy pequeño de ramas bajas y anchas) que era fail de trepar, comportándose como un niño; esto refleja la desesperación que Zaqueo tenía para ver a Jesús. Que un hombre rico como él se subiera a un árbol, era sin dudas, una humillación que demostraba como el mismo Zaqueo estaba venciendo su orgullo y posición.
Es entonces que Jesús emplea la hospitalidad invertida (se auto invita). En la cultura judía, compartir mesa significaba comunión y aceptación. Por eso la gente murmura: “ha entrado a hospedarse con un pecador”. Esto ilustra que la salvación irrumpe en nuestra vida y transforma la casa, no solo la vida individual.
Y fue que mientras comían, la transformación fue inmediata. Zaqueo promete dar la mitad de sus bienes a los pobres y restituir cuadruplicado lo defraudado. Según la Ley (Éxodo 22:1; Levítico 6:5), lo normal era restituir lo robado más un 20%. Dar el 400% era mucho más de lo que exigía la Ley. Lo que podemos observar que su generosidad no fue la condición para ser salvo, sino fruto de la salvación que ya lo había alcanzado.
Sin embargo en el relato de Lucas hay algo muy llamativo, y es el contraste que Lucas realiza entre zaqueo y la historia anterior del joven rico. En Lucas 18, justo antes, el joven rico no pudo seguir a Jesús porque se aferró a sus riquezas; en cambio, Zaqueo expresa con su vida y decisiones lo que el evangelio había producido en su interior. Lucas de alguna manera, nos muestra como la verdadera salvación produce frutos de decisiones y determinaciones en la vida de una persona.
Dios no nos ha perdido de vista, él esta buscando y salvando lo que esta perdido.
Esta historia nos deja ver con claridad la dinámica y el poder de la salvación. Si bien no sabemos con exactitud que fue lo que movió a Zaqueo para ver a Jesús; quizás su curiosidad, una leve simpatía con el mensaje que anunciaba, o una verdadera sed que lo seducía a estar cerca de él. Pero fue en ese momento, que subido a un árbol, es llamado por Jesús para posar en Su casa… lo demás ya lo sabemos. No hubo palabras ni un mensaje especifico de Jesús hacia Zaqueo, sino que solo una comida. Una mesa alcanzó para que su presencia produzca en Zaqueo lo que la religión por años no pudo hacer. Porque el secreto de la salvación no consiste en las huecas y abundantes palabras que podamos tener, sino en la presencia moradora de aquel quien es la Palabra: Jesús.
Jesús entró a la comodidad de Zaqueo, para romper con su vida, rutina y practicas… si él entra nada seguirá siendo igual. ¿De verdad amamos a Jesús y deseamos recibirle como salvador? Porque recibir al salvador es un cambio rotundo de vivir, de andar y de voluntad.
La salvación no es un suceso, sino un proceso en nosotros… la salvación si fuese un suceso, seria algo en nuestras vidas (como algo que se añade o viene a nosotros como anexo), sin embargo, la salvación no es algo sino ALGUIEN, y ese alguien es camino, verdad y vida.
Juan 14:1-7 NTV “ »No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? 3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. 4 Y ustedes conocen el camino que lleva adonde voy. 5 —No, Señor, no lo conocemos—dijo Tomás—. No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino? 6 Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. 7 Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto.”
Encontrarnos con Cristo, es encontrarnos con un camino, con la verdad y con la vida. Decir que tuvimos un encuentro con Cristo y seguir igual, refleja las decisiones de nuestro corazón de creer y confiar mas en nuestra prudencia y elecciones, que en aquello que Dios nos propone. Podemos actuar como el joven rico o como zaqueo. Frente a él no importa quienes somos y/o hemos sido, sino que deseo desde hoy.
Jesús hablando en estos versos con sus discípulos, los cuales estaban angustiados, pero Jesús se les presenta como el camino al Padre.
Sencillamente quiero decirte que la salvación es la elección de un camino, de una verdad y de una vida, que podemos llevarla a cabo por medio del Espíritu Santo… podemos recordar el mensaje de Dios al pueblo de Israel a través de Isaías:
Isaías 55:8-9 RV60 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
La salvación da frutos en nosotros. La salvación es evidente en nuestro andar, en nuestras decisiones, en nuestros pensamientos, en nuestras propuestas (como zaqueo que propuso devolver el %400 de lo robado, mas de lo que exigía la ley); la salvación transforma nuestra manera de pensar, nos injerta en Su Verdad (no pelea jamás por la razón, sino que descubre que la razón se construye en una comunidad que vive en la verdad); y la salvación produce vida, y la vida siempre se multiplica.
Sin embargo, la palabra y el espíritu (salvación) jamás nos conducirán a un terreno que sea cómodo para el “yo”, sino que siempre seremos conducidos a una geografía en donde perdamos lo propio y ganemos a Cristo en nosotros.
Filipenses 3:3b-14 NTV “No depositamos ninguna confianza en esfuerzos humanos 4 aunque, si alguien pudiera confiar en sus propios esfuerzos, ese sería yo. De hecho, si otros tienen razones para confiar en sus propios esfuerzos, ¡yo las tengo aún más! 5 Fui circuncidado cuando tenía ocho días de vida. Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía. 6 Era tan fanático que perseguía con crueldad a la iglesia, y en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra. 7 Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. 8 Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo 9 y llegar a ser uno con él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe. 10 Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con él y participar de su muerte, 11 para poder experimentar, de una u otra manera, la resurrección de los muertos! 12 No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. 13 No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14 avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.
Pablo si que tenía asuntos, cosas y cuestiones a que aferrarse y por las cuales estar orgulloso. Sin embargo, nada de eso fue un impedimento para correr hacia el conocimiento pleno de Cristo Jesús. Él declara tener todo aquello como basura, y de cierto, olvida lo que queda atrás y corre sin detenerse hacia la meta (Cristo Jesús).
La salvacion cuando llega a una persona, se hace evidente en decisiones y determinaciones que perduran en el tiempo. Así como en Zaqueo, lo vemos en Pablo; quienes dejaron atrás todo lo que los hacía «fuertes» y «poderosos». La salvacion da frutos de justicia en nuestras vidas. no alcanzamos ssalvación por oo que hacemos, sino que aquello que hacemos, es fruto y merito de esa salvacion que ha llegado a nosotros por gracia.
Si Cristo Jesús es tu salvador, tu vida siempre dejara huellas profundas de decisiones y determinaciones que marcaran no solo tu vida personal, sino tu casa, familia y ciudad. al fin y al cabo, Jesucristo siempre tendra la particularidad de utilizar la hospitalidad invertida, auto-invitándose para morar y gobernar desde tu corazón… él siempre estará a la puerta llamando… él es quien llama!
Apocalipsis 3:20 RV60 «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.»
Con amor, tu amigo y servidor… Julián!






