Mirando Las Cosas Que No Se Ven (parte 1)

Este es un mes en donde sin dudas hemos comenzado un camino de perfección en nuestra visión. Quizás algunos estaban desenfocados, mirando incorrectamente; otros mirando correctamente, pero no con tanta claridad; y si fuera el caso de sentirnos que estamos mirando bien, es bueno saber lo siguiente: siempre habrá mayor nitidez por alcanzar.

La visión es determinante en nuestra gestión. Por lo tanto, nuestros movimientos jamas fueron ni serán inocentes, sino que ellos son el fruto de lo que vemos y de aquello que se lleva nuestra atención.

El año pasado les comentaba lo siguiente: Concentrarnos en el Propósito Eterno de Dios, es lo que nos ayudará a crecer en entendimiento y ser maduros y detallistas en nuestra gestión.

Una nota en un diario español, de hace unos meses atrás, habla sobre un estudio científico que demuestra que la concentración es la “nueva inteligencia”. Lo que significa que la falta de desarrollo en una persona no se debe a la falta de información, sino a la falta de concentración, lo cual conlleva una fuga de detalles que hacen una mala o incompleta gestión.

Esto me atrapó profundamente: “no hay falta de información, sino falta de concentración…”

Por esta razón vivimos días, en donde la fuga de detalles, se volvió una cotidianidad para muchos. Claro, ellos no se dan por aludidos, por eso es una fuga. Algo que pierden sin estar lucidos o enterados. 

Somos lo que vemos. 

Sin dudas tenemos información, y la mayoría de nosotros maneja buena información, ya que se expone a la palabra de Dios, invirtiendo no solo tiempo, sino recursos… y esto es bueno, pero no suficiente. Si nuestra atención y concentración no esta puesta en nuestro Señor Jesucristo y en Su propósito Eterno, jamás podremos desarrollar con fidelidad lo que él nos encomendó.

En estos días me hacía una pregunta: 

¿Como se que miro lo eterno y que en ello me concentro? 

Sabemos bien que debemos poner nuestra mirada en él. Sabemos perfectamente que si nuestra mirada no está fija en Jesús primeramente, jamás podremos aprender verdad, ni mucho menos manifestarla.

Efesios 4:21 RV60

Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

Muchos quieren ver a Cristo, pero ni siquiera se tomaron el tiempo de acercarse a las escrituras para ver y contemplar aquello que Jesús habló, expresó y manifestó.

No se puede acceder a una plena y completa revelación de Cristo en nosotros (ni mucho menos en otros), sin antes enamorarnos de aquel quien fue el primer cuerpo de Cristo: ¡Jesús!

¿Porqué digo esto? Porque en él estaban todas las porciones que luego fueron repartidas entre nosotros. Él fue el pan que se partió y luego se repartió.

Reconocer la Gracia y la Verdad que habitaba en Jesús – como lo expresa el apóstol Juan en su evangelio (1:14) – nos llevará a darnos cuenta que esa esencia nos conducirá a reflejar Su Gloria.

Juan 1:14 RV60

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 1:14 MSG

El Verbo se hizo carne y sangre, y se mudó al vecindario. Vimos la gloria con nuestros propios ojos la gloria única en su tipo, de tal palo tal astilla, Generoso por dentro y por fuera, cierto de principio a fin.

La Gloria de Dios, es la vida misma de Dios hecha visible y tangible al hombre. Es mucho mas que algún sentimiento “cúltico”.

¿De dónde brotaba tanta saturación de Gracia y Verdad que hacían que Jesús haga visible la gloria del Padre? Sencillamente de aquello en lo que él estaba concentrado. Jesús no desarrollaba otra cosa que aquello que veía del Padre.

Juan 5: 19-20 NVI

19 Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo. 20 Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Sí, y aun cosas más grandes que estas le mostrará, que los dejará a ustedes asombrados.

La vida de Jesús era el fruto de lo que veía del Padre.

Esta es la manera en la que Dios enseña: Mostrándonos.

Jeremías 33:3 RV60

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Aqui la palabra {enseñar} tiene una connotación de algo que se aprende mediante la visión, es decir mostrando. Una palabra muy relacionada con {revelación}.

¿Qué quiero decirte? Que lo único que te llevará a una fiel expresión, no es lo que se te comunica solo desde un púlpito, sino aquello que puedes ver de tu Padre en oración. Los predicadores solo colocarán las palabras adecuadas a la visión que haz recibido, pero es tuya la responsabilidad de ver al Señor.

Oramos para que nuestros ojos se abran, y así poder ver todo lo que él desea enseñarnos y mostrarnos.

Entones ¿hay evidencias de tener nuestra mirada en él? Si claro…

  • La evidencia más grande es que aprendemos a amar más el secreto que lo público.
  • Amamos más la privacidad que la publicidad. 
  • Amamos más lo que somos en Cristo que las apariencias externas.
  • Amamos más lo de Cristo en las personas que aquellos lastres que pronto desaparecerán.

Despertar a la Realidad de Dios, es abrir nuestros ojos reales y verlo a él primeramente.

Estamos avanzando en cuanto a la visión. Vemos a Cristo en nosotros, lo vemos en nuestro prójimo, además lo vemos en su cuerpo y en el mundo.

Continuará…

2 comentarios

  1. Muchas gracias. Pastor Julián. He tenido el placer de conocerlo personalmente y es un consiervo humilde y sencillo. Saludos desde La Rioja. Argentina. Iglesia Filadelfia. Del apóstol Medina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo

Mantente conectado
Últimas noticias
Participa del avance del evangelio
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7