En la primer temporada (1 de Pedro) pudimos observar el carácter y llamado de la Iglesia. Un cuerpo diseñado para la hostilidad. Allí descubrimos que tenemos todo lo que necesitamos para enfrentar los vientos contrarios: ¡La Fe!
También pudimos observar, que en ningún momento Pedro habla de la situación que atravesaban, ni tampoco es específico con los problemas.
Aprendimos que la Iglesia no vive de la realidad externa, sino de la REAL REALIDAD que es interna, eterna e invisible.
Avancemos para ver en profundidad el mensaje que el Espíritu Santo quiera seguir transmitiendo a través de Pedro, a la Iglesia en su segunda carta.






