En estos días, viendo, oyendo y observando el mundo, pude ver la gran persecución que sufre la Iglesia. Claro, no es aquella persecución tal como la imaginamos al leer las cartas apostólicas del nuevo testamento. Pero sí podemos observar, los muchos argumentos y pensamientos que se levantan en contra de la mente de Cristo, esto es la Iglesia.
En este escrito te invito a avanzar viendo como Dios ve. Te comparto aquello que vi al leer y atender a los escritos de Pedro en su primera carta, donde el abuso y la persecución formaban parte inherente de la realidad de muchos de los que siguieron a Jesucristo en el primer siglo.







