Perdón Sin Arrepentimiento: La Raíz De Una Espiritualidad Estéril
La cruz no solo nos limpia del pecado, sino que nos llama a abandonar toda forma de vida que lo justifique. Hoy enfrentamos una generación perdonada, pero no arrepentida: disfrutamos la gracia, pero evitamos el quebranto. El arrepentimiento no es solo para quienes están “lejos de Dios”, sino la actitud constante de un corazón fiel a Su voluntad.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7