En este SEGUNDO capítulo de nuestra serie RENDICIÓN, exploramos cómo la rendición de nuestra voluntad no es una simple decisión emocional, sino el fruto de conocer a Dios como soberano y de abrazar Su Palabra.
Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7