No podemos pensar en manifestar la vida del Hijo de Dios, cuando las decisiones que tomamos giran en un circulo personal y egoísta.
Manifestar al Hijo de Dios es sacar la mirada de nosotros mismos y comenzar a trabajar por el avance y progreso de la Casa de Dios.
Porque la expresión del Hijo de Dios siempre fue, es y será corporativa.
Expresar al Hijo de Dios no es dar a conocer “nuestros ministerios” ni tampoco “nuestros dones”. Manifestar la Vida del Hijo es reflejar su Gloria, por causa de que hemos sido absorbidos por Su Gracia y Su Verdad. (S. Juan 1:14).







