La Cruz Que Somete Toda Esperanza

¿Qué ocurre cuando Cristo vuelve a ser el valor supremo y la cruz recupera su peso eterno? Este mensaje nos confronta con una verdad profunda: no toda esperanza viene de Dios, y muchas veces la esperanza equivocada es el peso que nos impide correr con paciencia. Cuando la mirada es purificada y el despojo se vuelve una experiencia real del espiritu, el Espíritu Santo comienza a tener mayor gobernabilidad nuestros corazones. El evangelio deja de ser solo información y se convierte en vida sustancial, transformando nuestra manera de esperar, adorar y obedecer.

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Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quién da con alegría. 2 Corintios 9:7