
Describiendo la vida de oración -Parte 5-
Cuando oramos, no lo hacemos para recordarle a Dios lo que “debe” hacer o darnos. Oramos para que el Espíritu Santo nos recuerde a nosotros Sus palabras.

Cuando oramos, no lo hacemos para recordarle a Dios lo que “debe” hacer o darnos. Oramos para que el Espíritu Santo nos recuerde a nosotros Sus palabras.

Ver como Dios ve, es ver otra realidad; es entrar a Su realidad.

Muchas veces se pensó y creyó que las visiones espirituales le pertenecían a “personas especiales”; sin embargo nos damos cuenta que la visión del espíritu tiene raíz en las palabras que oímos. Si es nuestro Señor quién nos habla, siempre tendremos claridad; sencillamente porque sus palabras siempre generan visión.

¿Por qué oramos? ¿Para qué oramos? ¿Cuándo oramos? acompáñame y respondamos juntos estas preguntas.

La oración es mucho mas que una “actividad de rodillas”. La oración es la actividad eterna de un ser —el hombre en su aspecto integral: espíritu, alma y cuerpo— que fue absorbido por la realidad de Dios.

Te comparto 4 pensamientos abordados hace unas semanas atrás con amigos.

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Esta temporada que iniciamos, habrá un fuerte énfasis en aquello que no solo sabemos que somos, sino en aquello que mostramos y manifestamos.
Nunca dejaremos de proclamar la victoria eterna de la cruz, pero tampoco dejaremos de manifestarla.

La limpia conciencia siempre aceptará el buen orden. Cuando los intereses son los del Señor, y no los nuestros, tendremos tiempo y ocasión para seguir ordenándonos conforme a su diseño: una mente que toma la forma del beneplácito del Padre.

