
DIVINA UNIVERSIDAD
Mensaje en «CONFERENCIA LUCAS 2025» en Ciudad Del Este, Paraguay; a
profesionales de la salud y universitarios.

Mensaje en «CONFERENCIA LUCAS 2025» en Ciudad Del Este, Paraguay; a
profesionales de la salud y universitarios.

La obediencia no necesita alardear, ni hacer ruido. No busca reconocimiento humano ni protagonismo religioso e institucional. Es silenciosa, íntima, interna… pero poderosa. Se contrapone al ruido de la religión , a las “palabras sin peso”, a las apariencias místicas que no producen transformación.

La Hospitalidad invertida de Jesús, siempre funcionó y funcionará… él siempre va a nuestra puerta y llama… ¿le abriremos?

El arrepentimiento no es un accesorio de la fe, sino parte esencial de nuestra salvación. No hablamos de un evento aislado, sino de un camino continuo en Cristo. Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios 3:17). Pero esa libertad no es solo un rescate, sino también una proclamación: libertad del pecado, de la cautividad de la mente y de la opresión del corazón.

La cruz no solo nos limpia del pecado, sino que nos llama a abandonar toda forma de vida que lo justifique. Hoy enfrentamos una generación perdonada, pero no arrepentida: disfrutamos la gracia, pero evitamos el quebranto. El arrepentimiento no es solo para quienes están “lejos de Dios”, sino la actitud constante de un corazón fiel a Su voluntad.

En este mensaje, exploramos cómo la Palabra de Dios —viva, eterna y eficaz— es el instrumento divino para nuestra santificación. Aunque Dios ya nos ha santificado en Cristo, aún hay mucho de nuestro “yo” que debe ser quebrado para que la vida de Cristo se manifieste plenamente en nosotros.

En este mensaje confrontador y transformador, exploramos el principio eterno de la honra según la Palabra de Dios. A través del ejemplo de la casa de Elí, vemos cómo deshonrar lo sagrado tiene consecuencias generacionales, mientras que honrar a Dios con todo el corazón abre la puerta a la manifestación de su presencia, su gloria y su favor.
Cuando el amor no es perfeccionado, la obediencia se convierte en una ilusión, y la fe en un maquillaje espiritual. Sin la perfección del amor, perdemos la visión espiritual, el conocimiento profundo de Dios y la comunión que solo se alcanza en la comunidad de los santos.
En este mensaje observaremos juntos el poder silencioso de la obediencia, la cual no necesita alardear ni buscar reconocimiento humano. Contrasta con el ruido vacío de la religión y las apariencias superficiales. Aunque silenciosa, la obediencia deja un legado perdurable. Transforma vidas, sostiene generaciones y perdura en el tiempo, porque proviene de una vida guiada por el Espíritu Santo.

Creer no es suficiente. La diferencia entre un simple creyente y un hijo de Dios está en la fe que madura, acepta el sufrimiento y produce una vida gobernada por el Espíritu Santo. La madurez no es una opción: es el destino inevitable de todo hijo nacido de nuevo.

