Deseos En Conflicto (I)
En un tiempo donde muchos desean «manifestaciones espirituales» pero pocos desean el andar del Espíritu, este mensaje nos llama a volver a lo esencial: caminar con Dios, pasear con Él, vivir desde su voz y bajo su gobierno.
En un tiempo donde muchos desean «manifestaciones espirituales» pero pocos desean el andar del Espíritu, este mensaje nos llama a volver a lo esencial: caminar con Dios, pasear con Él, vivir desde su voz y bajo su gobierno.

En medio de una generación enfocada en sus propios sueños, Dios espera un fruto diferente: uno nacido de la fe y no del ego.

Un ídolo es todo aquello que ocupa el lugar de Dios. Un ídolo es un sustituto, algo que cambia la dirección de nuestra entrega, adoración y devoción.

En este SEGUNDO capítulo de nuestra serie RENDICIÓN, exploramos cómo la rendición de nuestra voluntad no es una simple decisión emocional, sino el fruto de conocer a Dios como soberano y de abrazar Su Palabra.

No hay otro evangelio, que no sea un evangelio de rendición y entrega para que él sea el todo en todos. La realidad celestial esta siendo dispensada por medio de la Iglesia; por medio de una generación que cada día contienden, luchan, agonizan y se esfuerzan para vivir en la fe del Hijo de Dios.

Lo que marca la diferencia en un creyente es lo que ve y no lo que sabe.
Lo que nos hace diferentes no es lo que tenemos materialmente, ni tampoco el haber conocido una vida moralmente extraordinaria. Lo que nos hace diferentes es la fe del hijo de Dios, una fe capaz de permitirnos ver todos los “por que” y los “para que”. Una fe capaz de hacernos avanzar en medio de nubarrones oscuros y hostiles. Una fe capaz de hacernos caminar como mirando al invisible. Una fe capaz de trasladar una montaña y echarla al mar. Una fe capaz de hacernos caminar sobre lo humanamente imposible.

PARTE III: «Una misma esperanza»
Tanto la Gracia como el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, están llamados a crecer; es decir, se espera de nosotros un crecer en la gracia, como así también en el conocimiento. Estas dos demandas, aunque parezcan muy distintas, hablan y señalan una misma cosa: expresar con fidelidad y precisión la vida de Cristo.

PARTE II: «Rompiendo la pereza misional 2»
Toda palabra que viene de Dios nos conduce a un equilibrio espiritual tan extraordinario, que nos lleva no solo a conocer lo profundo de Dios, sino a expresar y manifestar lo profundo de su conocimiento.

PARTE I: «Rompiendo la pereza misional»
Toda palabra que viene de Dios nos conduce a un equilibrio espiritual tan extraordinario, que nos lleva no solo a conocer lo profundo de Dios, sino a expresar y manifestar lo profundo de su conocimiento.

Al decir que amamos, decimos que somos la fiel expresión de Cristo en la tierra. Pero este amor se expresa y se da a conocer al realizar la voluntad de Dios. En otras palabras decimos que la realización de la voluntad de Dios, es el fluir del amor de Dios.

