
Un cristianismo sin Cristo
No todo lo que parece cristianismo nace de Cristo.
Vivimos en días donde muchos han aprendido «las formas de la fe»: conocen el lenguaje, participan de reuniones, adoptan costumbres e incluso procuran imitar la conducta de aquellos que los precedieron. Sin embargo, detrás de toda esa apariencia puede esconderse una realidad devastadora: la ausencia de una verdadera obra de Dios en el corazón.
Este escrito es una reflexión sobre el peligro de confundir la imitación con la transformación, las prácticas con la vida y la apariencia con la realidad espiritual. Porque el evangelio no nos llama simplemente a parecernos a los cristianos, sino a seguir a Cristo por un camino que exige rendición, negación de uno mismo y una transformación que solo el Espíritu Santo puede producir.















